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Egresó como Ingeniero Químico de la Universidad del Zulia (LUZ) en 1986. Realizó estudios de Postgrado: Maestría en Ingeniería Química en LUZ (1992) y Doctorado en Ingeniería Química en Texas A&M University (2002). Actualmente es Profesora Titular de la Escuela de Ingeniería Química de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Zulia, Jefe del Departamento de Ingeniería Bioquímica, Coordinadora del Programa de Doctorado en Ingeniería y Representante de los Profesores al Consejo Universitario.

junio 04, 2009

La Tragedia de Bophal

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El Desastre de Bhopal ocurrió durante la noche del 2 al 3 de diciembre de 1984 al producirse una fuga de 42 toneladas de isocianato de metilo (MIC) de una fábrica de pesticidas. Esta planta de ubicada en Bophal (India) era propiedad y estaba explotada por Union Carbide India, Limited (UCIL). Union Carbide Corporation poseía un porcentaje ligeramente superior a la mitad del capital social y los demás accionistas eran entidades financieras e inversores privados de la India.

Algunos reportes indican que el accidente se produjo debido a las fallas en los equipos y falta de precaución durante las tareas de limpieza y mantenimiento de la planta, causando que el agua utilizada a presión, arrastrara restos de cloruro de sodio, metales y otras impurezas, entrara en contacto con el gas almacenado, iniciando una reacción exotérmica y provocando fallas por sobrepresión en las válvulas de seguridad de los tanques y la liberación a la atmósfera del gas tóxico MIC. Por otra parte, Union Carbide, luego de la investigación realizada por la consultora de ingeniería Arthur D. Little, reporta que el accidente fue producto de un sabotaje intencionado. Alguna persona dejo pasar agua intencionadamente al depósito de almacenamiento de gas, lo que causó una reacción química muy enérgica, causando la fuga de gas. Explican que esta únicamente pudo haber sido la causa ya que en la planta se habían implantado sistemas de seguridad que habrían evitado que el agua entrara de forma accidental en el depósito.

El isocianato de metilo, al entrar en contacto con la atmósfera, se descompone en varios gases muy tóxicos (fosgeno, monometilamina y especialmente ácido cianhídrico, también conocido como ácido prúsico o cianuro de hidrógeno) los cuales forman una nube extremadamente tóxica y letal que, al ser más densa que el aire, se desplaza al nivel de suelo.

Los efectos del escape fueron muy rápidos, afectando de modo más intensamente los barrios de trabajadores construidos junto a los muros de la fábrica. Miles de personas en Bhopal se despertaron hacia la medianoche tosiendo y con dificultades para respirar cuando los gases penetraron en sus casas, muriendo de forma casi inmediata asfixiadas por la nube tóxica ymuchas otras fallecieron en accidentes al intentar huir de ella durante la desesperada y caótica evacuación de la ciudad. En pocas de horas todos los hospitales de Bhopal estavieron llenos de personas envenenadas por el gas. Muchos médicos, estudiantes de medicina y voluntarios trabajaron sin descanso pero, al no disponer de información clara sobre el tóxico, sólo pudieron administrar tratamiento sintomático. En ese momento, nadie sabía con seguridad qué gases habían escapado de la fábrica de Union Carbide. La empresa guardó un silencio absoluto al respecto y no informó que tipo de gases tóxicos habían escapado de sus instalaciones, ni tampoco sobre los tratamientos que podían utilizarse para su mitigación.

Se estimó que entre 6.000 y 8.000 personas murieron en la primera semana tras el escape tóxico y al menos otras 12.000 fallecieron posteriormente como consecuencia directa de la catástrofe, afectando a más de 600.000 personas, 150.000 de las cuales sufrieron graves secuelas. Además, perecieron miles de animales y los alrededores del lugar del accidente quedaron seriamente contaminados por sustancias tóxicas y metales pesados.La planta química fue abandonada tras el accidente y luego de 24 años aun es un foco de contaminación en el área.

En 1994, Union Carbide vendió su participación accionarial en UCIL a MacLeod Russell (India) Limited de Calcuta, y UCIL pasó a denominarse Eveready Industries India, Limited. Tras el desastre, la compañía propietaria de la planta, UCIL, obtuvo autorización de las autoridades para realizar los trabajos de limpieza en el site. Posteriormente, Eveready Industries continuó esas actividades de descontaminación hasta 1998, fecha en que el gobierno estatal de Madhya Pradesh asumió el control del site y su descontaminación.

Union Carbide, al vender las acciones que tenía en UCIL, no conservó ninguna participación — ni responsabilidad — en la planta de Bhopal. Eveready Industries asumió la posesión exclusiva del terreno bajo arrendamiento del gobierno de Madhya Pradesh. Con el producto de la venta de UCIL crearon un fondo, el cual se utilizó para financiar la construcción y funcionamiento de un hospital en Bhopal, que en la actualidad presta atención especializada a las víctimas de la tragedia.

El escape de gas de la compañía Union Carbide es la peor catástrofe química en la historia, con más de 200.000 víctimas. Los sobrevivientes todavía hoy sufren secuelas como cánceres, malformaciones congénitas y enfermedades respiratorias. Despues de mas de veinte años, quedan miles de toneladas de sustancias peligrosas, un suministro de agua contaminada y un legado tóxico que todavía hoy le causa daños al pueblo de Bophal.

"La tragedia de Bhopal se podía haber evitado"

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Dos expertos británicos en catástrofes hablan sobre la seguridad de las industrias químicas
DANIEL CAPELLA, - Barcelona
EL PAÍS - Sociedad - 31-05-1985



"Lo más triste del accidente de Bhopal, en la India, es que en absoluto era un incidente necesario. No tenía que haber ocurrido si se siguiese mínimamente la regla de evitar riesgos innecesarios". Así lo afirma Trevor A. Kletz, profesor de Ingeniería Química en la universidad Politécnica de Loughborough (Reino Unido), quien, junto a Jack H. Burgoyne, profesor de Seguridad Industrial en la universidad de Londres, ha dictado un curso recientemente en Barcelona. Los dos están considerados como máximos expertos en el tema de grandes accidentes y catástrofes. Jack Burgoyne fue uno de los pioneros en todo el mundo en estudiar científicamente los accidentes industriales, aunque el origen de ello hay que situarlo en la II Guerra Mundial. "En los años treinta me dedicaba a la investigación científica sobre la combustión, pero al empezar la guerra el Gobierno británico me llamó para estudíar la defensa civil en condiciones bélicas. Fue entonces cuando empecé a investigar sobre la seguri.dad del público, los riesgos y los accidentes industriales. Al acabar la guerra comencé a enseñar la asignatura Seguridad en los Procesos y Prevención de Pérdidas en el Imperial College de Londres".Desde entonces, Burgoyne ha publicado un centenar de trabajos científicos sobre el tema y ha actuado como consultor y consejero de diversas empresas, entre ellas compañías de seguros. Creó en 1964 su propia oficina, pero se jubiló en 1978, y ahora continúa dando conferencias por todo el mundo. "Cuando empecé, en 1946, a hablar sobre seguridad, era el único que lo hacía. Sin embargo, ahora todo ingeniero químico ha de seguir cursos de este tipo si quiere ser admitido en el colegio profesional correspondiente. En mi opinión, este tipo de problemas tiene que ser estudiado por los estudiantes de Química y de otras ingenierías, como la eléctrica, la industrial o la de obras públicas". Expansión de las plantas químicas

El itinerario de Kletz va unido también a una de las grandes empresas británicas, la Imperial Chemical Industries (ICI), a la que asesoró a partir de los años sesenta, en el momento de máxima expansión de las plantas químicas. "Entonces había muchos accidentes, incendios y explosiones. Se dieron cuenta de que los trabajadores que cuidaban las plantas de producción no tenían los suficientes conocimientos técnicos, no estaban preparados para manejar peligros potenciales muy elevados. Al ser contratado estudié qué se podía hacer a nivel de diseño y de funcionamiento, para reducir los accidentes".El trabajo de Kletz no era fácilmente aceptado por parte de los directivos de las empresas. "No sólo tenía que hacer sugerencias sobre lo que había que hacer, sino que tenía que ver cómo hacer llegar a la gente el mensaje de la seguridad. Yo invertía casi más tiempo en lo segundo, en realizar interminables charlas y escritos. Lo importante es construir una manera sistemática de tratar los riesgos, detectarlos y corregirlos". Esos principios de seguridad fueron ignorados en la planta que tenía la trasnacional norteamericana Union Carbide (UC) en la ciudad india de Bliopal. El 3 de diciembre de 1984 escapaban a la atmósfera los gases producto de la reacción del agua al entrar en contacto con el isocianato de metilo. Los sistemas de seguridad fracasaron estrepitosamente: 2.500 personas murieron y más de 25.000 resultaron heridas. "La primera idea que hay que seguir", afirma Kletz, "es evitar al máximo los riesgos. Lo más triste de la tragedia de Bhopal es que fue un accidente totalmente innecesario. Para explicarlo pongamos el ejemplo de un parque zoológico: la química es como un león en una jaula, que alguna vez se escapa y mata a alguien. ¿Por qué hemos de tener leones en un zoo y no sólo ovejas? Para mí, en el caso de Bhopal era totalmente innecesario tener estos leones que son las sustancias químicas peligrosas. El problema no fue ni de las instalaciones ni de que hubiese casas al lado, sino que no hacía falta para nada tener tanta concentración de sustancias peligrosas". Kletz cree que Bhopal es un buen ejemplo de la falta de flexibilidad de las legislaciones sobre el tema. "El problema de la planta india no fue carecer de tecnología adecuada, sino el no inspeccionarla. El Gobierno indio tiene una ley que establece que, después de un determinado número de años de haber construido una planta química, los expertos extranjeros deben irse y dejar paso a técnicos indios. Al parecer, el personal indio que cuidaba la planta no estaba entrenado o no tenía la suficiente experiencia. Hubiese sido mejor que los técnicos norteamericanos de Union Carbide se hubiesen quedado más tiempo. Un accidente así hubiese sido impensable en las plantas norteamericanas de UC, donde existen duchas de seguridad, sistemas de refrigeración y otros medios de seguridad". El hecho de que este tipo de catástrofes suceda en los países del Tercer Mundo no es casual para el experto británico. "Si hubiera existido tan sólo un kilómetro de distancia" ' añade Kletz, "entre la planta de Bhopal y las viviendas, o si éstas fuesen realmente viviendas y no barracas donde se hacinaba la gente, no hubiera pasado aquella tragedia. Al menos se podrían haber cerrado las ventanas de las casas, lo que hubiera evitado muchas intoxicaciones". Y Kletz, en un claro rasgo anglosajón, aprovecha para criticar lo que él cree de terminadas frivolidades de los periódicos: "El Gobierno indio tendría que haber quitado las barracas en torno a la fábrica, pero entonces la Prensa habría criticado la expulsión de los pobres. ¿Usted, antes del accidente, a quién habría defendido, al Gobierno o a los barraquistas?".

Partidarios del modelo británico

Tanto Burgoyne como Kletz se muestran claros partidarios del modelo británico de seguridad en las industrias, contra el excesivo reglamentismo que se practica en EE UU. "En el Reino Unido", sentencia Kletz, "existen unos principios generales que cada empresa se encarga de realizar en la práctica según sus posibilidades y métodos de trabajo. La industria químíca es muy compleja y es casi imposible escribir un conjunto de reglas que sirvan para todos los casos. Los industriales norteamericanos parecen preocuparse sólo de cumplir las reglas, pero no de que haya realmente seguridad. Según lo que hemos visto y hablado, España, por desgracia, se aproxima más al modelo americano".Los dos creen también que las centrales nucleares productoras de electricidad son plantas muy seguras. Pero Kletz matiza, rápidamente, "en Europa y EE UU; otra cosa es lo que pueda pasar en países como India, Irak o Libia... Si juzgamos por su competencia en otros campos, realmente habría que preocuparse cuando los técnicos extranjeros, abandonan las centrales en manos de los naturales del país".

junio 03, 2009

"El fin de semana de Seveso"


EL PAÍS - Sociedad - 31-05-1985

Cuando se cambia de zona geográfica y se comenta la peligrosidad,de las plantas industriales enlos países industrializados, surge de inmediato el caso de Seveso, una planta química cercana a Milán (Italia), donde en julio de 1976 escaparon a la atmósfera grandes cantidades de dioxina, un compuesto altamente tóxico, por lo que tuvieron que ser evacuadas más de 250.000 personas.Para Kletz, "fue absurdocerrar la planta durante el fin de semana, porque así lo exige la legislación italiana. Si hubiese estado abierta y funcionando, nunca hubiese tenido lugar el accidente. Éste es otro buen ejemplo de burócratas llenos de buenas intenciones que toman decisiones totalmente equivocadas". El experto británico cree que si los técnicos de la planta hubiesen estudiado seriamente el proceso químico que tenían, hubiesen podido prever lo que pasó. "Creyeron", afirma Kletz, "que era seguro dejar la planta sin vigilancia, y no era así. Además hubo claros errores en el diseño de las instalaciones. En definitiva, una clara falta de comprensión del proceso químico".

Descripción del curso

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Este curso está relacionado con todos los aspectos de seguridad en procesos químicos y prevención de pérdidas. Seguridad en procesosdifiere de Higiene y Seguridad Industrial (salud ocupacional), en que esta concierne principalmente con la identificación de riesgos potenciales y de condiciones de riesgo asociados con los procesos y con los equipos involucrados en las industrias de procesos químicos, así como también con la predicción de las severidad de estos riesgos y presentar métodos de prevención y control de perdidas. En tal sentido, es necesario entender la forma de operación de los procesos y del equipamiento involucrado y aplicar conocimientos fundamentales de ingeniería en el análisis y predicción del comportamiento de los mismos bajo condiciones adversas y extremas.

El curso enfatiza el análisis cuantitativo de ingeniería, basado en las aplicaciones de balances de masa y energía, termodinámica, mecánica de fluidos de líquidos, gases y flujos bifásicos, transferencia de calor y conservación de energía, transferencia de masa, difusión y dispersión bajo condiciones altamente variables, cinética de reacciones, control de procesos y estadística.